IMO y estreñimiento. Por qué tratar solo las arqueas/bacterias no es suficiente
- Samanda Rodríguez Meiriño
- 28 feb
- 3 min de lectura

Te han dicho que tienes metano… y que hay que erradicarlo
Pero nadie te ha explicado por qué está ahí.
El metano no aparece “porque sí”. Es una consecuencia.
Y si solo intentas eliminarlo sin entender el terreno, es muy probable que vuelva.
¿Qué es realmente el metano intestinal?
El metano no lo producen bacterias clásicas. Lo producen arqueas metanógenas, principalmente:
Methanobrevibacter smithii
Estas arqueas utilizan el hidrógeno producido por otras bacterias y lo convierten en metano.
¿El problema?
El metano ralentiza el tránsito intestinal y las arqueas NO son bacterias, por lo que los antibióticos son mucho menos eficaces para este tipo de microorganismos.
No es una opinión. Es fisiología:
Reduce la actividad peristáltica.
Aumenta el tiempo de tránsito.
Favorece la acumulación fecal.
Incrementa la fermentación distal.
Y aquí empieza el círculo vicioso.
El gran error: pensar que el metano es el origen
En la mayoría de casos clínicos, el metano es una consecuencia de:
Motilidad intestinal baja
Déficit de ácido clorhídrico
Insuficiencia biliar
Hipotiroidismo subclínico
Estrés crónico (eje HPA alterado)
Estreñimiento mantenido en el tiempo
Si el intestino no se mueve bien, el ecosistema cambia.
Y cuando el entorno cambia, prosperan los microorganismos que mejor se adaptan a ese entorno.
Señales de que el problema es más profundo que “bacterias en exceso”
Estreñimiento desde "siempre"
Sensación de evacuación incompleta
Hinchazón que empeora a lo largo del día
Empeoramiento con dietas muy restrictivas
Mejoría temporal con antibióticos pero recaída posterior
Cansancio y frío constante (posible eje tiroideo implicado)
Sensación de comida parada
Trastornos del sueño o del estado de ánimo
Si te identificas con esto, el foco no debería ser solo erradicar.
¿Qué ocurre si solo intentamos eliminar el metano?
Puede pasar esto:
Mejora temporal.
Rebrote.
Mayor sensibilidad digestiva.
Microbiota más empobrecida.
Restricciones alimentarias cada vez mayores.
Porque no hemos corregido el terreno.
Entonces, ¿qué debería trabajarse antes o al mismo tiempo?
En clínica funcional, el enfoque suele incluir:
1. Motilidad
Estimular complejo motor migratorio.
Regular horarios.
Trabajar sistema nervioso.
2. Ácido clorhídrico
Si no hay suficiente acidez:
No se digiere bien proteína.
Aumenta fermentación.
Se altera señal de vaciamiento gástrico.
3. Función biliar
La bilis no solo emulsiona grasas. También regula el ecosistema intestinal y su motilidad.
4. Eje tiroideo
La TSH y T3 influyen directamente en la velocidad del tránsito.
5. Estrés crónico
El sistema simpático inhibe motilidad.
Fermentación distal: el gran olvidado
Cuando el tránsito es lento:
Se acumula materia fecal.
Aumenta fermentación proteolítica.
Se producen compuestos como amoníaco.
Se perpetúa la inflamación de bajo grado.
Aquí no estamos hablando solo de gases. Estamos hablando de terreno inflamatorio sostenido.
Lo que casi nadie te dice
Erradicar sin restaurar motilidad es como:
Quitar humo sin apagar el fuego.
El metano no es el enemigo principal. Es el indicador de que el ecosistema está alterado.
Si tienes estreñimiento crónico y metano positivo…
La pregunta no es solo:
“¿Cómo elimino esto?”
Sino:
“¿Por qué mi intestino se volvió un entorno perfecto para que esto ocurra?”
Ahí empieza el verdadero trabajo.
La próxima semana hablaremos de algo que veo constantemente en consulta:
Analíticas “normales” en mujeres con síntomas persistentes.
Porque muchas veces el cuerpo ya está compensando…Y nadie está mirando los valores correctos.
Y si quieres resolver tu estreñimiento e IMO desde la raíz, reserva tu consulta de Evaluación inicial aquí y comenzaremos por averiguar y trabajar en esas causas que están manteniendo el estreñimiento.



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