¿Qué hacer en verano para seguir cuidándose?
- Samanda Rodríguez Meiriño
- 18 jun 2025
- 3 min de lectura

El verano puede ser una época donde puedes "pasar" de todo y comer lo que te de la gana y salir por completo de tu rutina o bien todo lo contrario, aprovechar que tienes más tiempo para ti para de verdad cuidarte, y no solo por fuera, sino por dentro.
La buena noticia es que no hace falta llevar una rutina estricta para seguir cuidando tu cuerpo, tu digestión, tus hormonas o tu energía en vacaciones. Aquí te dejo consejos prácticos y realistas para sentirte bien todo el verano sin obsesiones:
1. Empieza el día con hidratación inteligente
Después de dormir, tu cuerpo está deshidratado. No empieces con café directamente. Prueba esto:
1 vaso grande de agua templada con limón.
Añade un chorrito de vinagre de manzana si te sienta bien (ideal para estimular la digestión).
También puedes preparar agua infusionada con pepino, menta y jengibre, y tenerla lista en la nevera.
2. Come ligero, real y de temporada
No se trata de “comer menos” sino de comer mejor. El calor es el mejor aliado para comer más fresco y antiinflamatorio:
Ensaladas completas con hojas verdes, legumbres cocidas, arroz integral o quinoa, huevo duro o caballa.
Gazpacho casero (¡no de brick!) con tomate, pepino, pimiento y AOVE.
Frutas con alto contenido en agua: sandía, melón, cerezas, ciruelas, frambuesas.
👉 Tip: evita el picoteo constante y los “frutos secos a todas horas”. En verano apetecen más comidas limpias y simples.
3. Muévete, pero sin machacarte
Aprovecha que los días son más largos:
Caminatas por la mañana o al atardecer.
Nadar, hacer yoga al aire libre, estiramientos o pilates suave.
Bailar en casa o en la playa si te apetece mover el cuerpo con alegría.
El movimiento es clave para mejorar la circulación, la digestión y el estado de ánimo.
4. Infusiones que ayudan (también en frío)
Aunque haga calor, hay infusiones digestivas y antiinflamatorias que puedes tomar frías:
Manzanilla + anís + menta: alivia hinchazón y gases.
Rooibos con piel de naranja y canela: antioxidante y sin teína.
Hibisco: refrescante, ayuda a la presión arterial y retención de líquidos.
Haz una jarra y deja enfriar en la nevera. Añade hielo si te apetece.
5. Haz pausas reales y cuida tu mente
Si estás de vacaciones, permítete parar de verdad. Algunas ideas:
Leer un libro inspirador (de salud, autoconocimiento o novela).
Escribir un diario corto por las mañanas o antes de dormir.
Escuchar una meditación guiada o practicar respiraciones conscientes.
El estrés no se va solo por estar en la playa. Hay que bajarlo conscientemente.
6. Suplementos que puedes mantener
Aunque estés de vacaciones, hay suplementos que puedes seguir (si los usas normalmente y te van bien):
Probióticos (especialmente si viajas o cambias de dieta).
Magnesio bisglicinato o citrato si te ayuda a dormir o relajar.
Vitamina C o glutatión si estás en un proceso antiinflamatorio.
Recuerda siempre consultar antes si tienes dudas o estás en un tratamiento.
En resumen…
Verano no tiene por qué ser sinónimo de descontrol. También puede ser un momento de conexión contigo, de volver a lo esencial y darte lo que necesitas. Escucha tu cuerpo, respeta tus ritmos y recuerda que cuidarte no es una obligación, es una forma de quererte.
¿Y tú? ¿Cómo te cuidas en verano? Cuéntamelo en comentarios o en Instagram, me encantará leerte 🌿



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